Lecciones de un error

Además del sonrojo que debió haber causado en los responsables de la edición del diario El País de España el fiasco de la publicación de la fotografía falsa de Hugo Chávez, que supuestamente mostraba "un momento de su tratamiento médico en Cuba", este monumental error sirve para llamar la atención sobre los riesgos que implica el pasar por alto el rigor profesional y la ética periodística por el afán de la "primicia", la "chiva" o la "exclusiva".

La fotografía falsa fue publicada con gran despliegue en la primera plana de la edición impresa de este jueves 24 de enero, con el título "El secreto de la enfermedad de Chávez", y en la edición digital (página web) titulada "La enfermedad de Chávez" y la marca del diario El País sobre la imagen para evitar que fuera copiada sin el respectivo crédito, además de una advertencia expresa en letras mayúsculas: "DERECHOS MUNDIALES DE EDICIONES EL PAÍS, PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN". La leyenda de la foto en la web decía: "El presidente Chávez, durante el tratamiento médico recibido en Cuba" y destacada, bajo el titular, la siguiente entradilla: "La enfermedad del presidente venezolano Hugo Chávez ha estado envuelta en la opacidad desde que viajó a La Habana el pasado 10 de diciembre y ha sido objeto de polémica política en su país. EL PAÍS ofrece una imagen inédita y exclusiva, tomada hace unos días, que muestra un momento de su tratamiento médico en Cuba, según las fuentes consultadas por este diario". Como se pudo comprobar más tarde, en realidad la imagen corresponde a un video subido a Youtube con fecha 06/08/2008 sobre "Intubación de Acromegalia AMVAD" y la persona que aparece en él, según la información de Youtube, es un "Paciente acromegálico de 48 años que se intenta intubar hace 2 años" (o sea que el procedimiento ocurrió en 2006).

El diario reconoció su error, retiró la imagen de la página web, detuvo la circulación de la edición impresa con la falsa noticia y publicó una nota explicando lo sucedido, en la que señala que la foto le fue suministrada al diario "por una agencia informativa (Gtres Online)... afirmando que se trataba de Hugo Chávez, presidente de Venezuela". Es curioso que el diario español haya confiado tanto en una agencia que en su sitio en Internet no ofrece mayor información y se presenta a sí misma como "una compañía que nace con el objetivo  de servir a todos los medios de comunicación la imagen que pueden necesitar en cada momento. Minuto a minuto".

Este fiasco del diario español El País, permite recordar varias lecciones:


  • Confiar en una sola fuente implica un riesgo muy alto, más aún si no se corrobora la veracidad de la información.

  • El afán de la primicia puede resultar muy costoso. Es preferible perder una "chiva" y no arriesgar la credibilidad del medio.

  • El rigor periodístico y la ética profesional siempre serán buenos escudos para protegerse de engaños y cantos de sirena.

Aunque se haya admitido el error, el daño está hecho y, como toda herida, requiere tiempo para cicatrizar. A las pérdidas materiales -retirar una edición que ya está impresa, reimprimir, llegar tarde a los expendios, correr el riesgo de ahuyentar suscriptores y anunciantes- se suman las pérdidas "morales", de las cuales la menor es convertirse de momento en el hazmerreír de la competencia, y la mayor, lesionar la credibilidad y la confianza de los lectores.


Otro efecto colateral es el de distraer la atención sobre el verdadero hecho noticioso, de interés para el público, que en este caso es saber qué ocurre con la salud del presidente de Venezuela y qué va a pasar en el inmediato futuro con el gobierno de este país.

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