El quinto celular que me roban

motociclista hurta celular a Solano bogotá

En alguna de estas motos se desplaza el ladrón pero ni la distancia de la cámara ni la resolución ayudan a identificar al criminal.

 

Aburrido con la inseguridad. Ayer perdí mi quinto celular (que recuerde) por hurto en Bogotá. El primero fue un atraco cerca de la Universidad Central en el norte (un Nokia); el segundo, en un bus de Transmilenio (un Motorola V60); el tercero, en el aeropuerto El Dorado (un Samsung Note); el cuarto en el centro comercial Atlantis (otro Samsung Note) y ayer, el quinto (un Motorola Z2 Play) a 30 metros del CAI del Parque del Japón (carrera 11 con calle 87).

Me frustra mucho la idea de no sentirme tranquilo, de que cada paso en la calle sea un reto para la integridad. El robo de ayer solo fue un susto más mientras esperaba el transporte sobre la carrera 11 saqué el móvil para verificar el número de la placa del carro que me recogería.

De pronto, siento el arrebato de las manos y el ligero golpe en la cara que me tumbó las gafas al asfalto. Mi instinto fue ver donde cayeron y recuperarlas. El celular ya estaba perdido en mi reacción, pero no podía, además de eso, quedarme cegatón si las pisaba un carro. Las tomé rápidamente y vi la moto en que huía(n) el maleante ya a unos 50 metros aproximadamente. Tomé impulso para ver si se relajaban y los podía alcanzar. Unas pocas zancadas me dejaron en el CAI de la carrera 11 con calle 86 y le alcancé a advertir a unos uniformados de la Policía Nacional. Los 4 intendentes reaccionaron rápidamente y se subieron en dos motos para perseguir al / los sujetos de la moto. Me quedé esperando una media hora en el CAI pero los persecutores no reportaron nada.

El mapa muestra dónde fue encendido por última vez: El lugar del atraco.

Pasé horas más tarde por el CAI y me confirmaron que los policías no habían logrado encontrar al sospechoso. En el edificio de Porvenir, adjunto al parque, el diligente equipo del Aval Digital Lab me ayudó para que con la Administración del edificio obtuviera una copia del video de una de las cámaras de seguridad. Son 49 minutos que quiero y debo revisar porque como ciudadano, aunque tenga mis reservas sobre el resultado, sé que debo reportar ya no solo para ver si tengo suerte, sino para que no se alimente el subregistro ya que muchísimas personas, para evitar los engorrosos procedimientos, no reportan su celular robado por lo que deben ser muchos más de los 103 que en promedio se roban al día en la capital. Qué rabia, tristeza; qué frustración.

ACTUALIZACIÓN 1: Vi el video pero está desde una cámara muy lejana y solo se advierte cuando voy a paso rápido hasta el CAI. Se nota que la moto del sospecho pasa junto a otras cuatro motos y no se distingue entre ellas. Volví el sábado 9 al edificio Porvenir para ver si se podía obtener una vista de la cámara más cercana pero esta apuntaba no a la acera, sino a los locales comerciales del primer piso. Pasé a la propiedad de enfrente, la residencia del embajador de Reino Unido y me pidieron regresar el lunes 11 para ver si se puede obtener una copia.

ACTUALIZACIÓN 2: Al día siguiente, Motorola Mobility se enteró del caso y sin pedírselo me obsequió otro equipo de idénticas características, un Z2 Play, uno de los mejores equipos del mercado. Gracias miles a Ana Lucía Obregón por su desinteresada gestión ante Motorola.


Entrada original: El quinto celular que me roban