Porque no voy a votar por Antanas Mockus (en primera vuelta al menos)

En esta entrada quisiera discutir algo que poco se ha tratado cuando se habla del ex alcalde de Bogotá y candidato a la presidencia por el partido verde, Antanas Mockus. Quiero discutir sobre el contenido y no sólo la forma de sus propuestas y posiciones políticas. O bueno, realmente quisiera discutir ambas.

Empecemos con lo que está en boca de todos: la forma. Esa es la gran apuesta de Mockus, después de todo y la que convoca más a sus seguidores. Mockus propone una sociedad en el que el respeto por la ley prime como una especie de gran imperativo categórico. Los seguidores de Mockus, entre ellos muchos de mis amigos, sueñan con una sociedad en que la gente aprenda a respetar que en los andenes no se puede parquear o en que entienda que uno no se puede colar en la fila para pagar en un súper mercado. En últimas, esta idea expandida, implicaría una sociedad en el que el respeto por la ley se traduciría en que la gente, por ejemplo, pague cumplidamente todos los impuestos o deje de traficar con drogas, porque bueno, sería ilegal obrar de otra manera.

Creo que esto tiene un aspecto positivo y es que, como comentaba en la entrada anterior, cualquier sociedad que aspire a funcionar correctamente, debe buscar a que exista un respeto por la norma entre sus miembros. Pero creo que esto también puede convertirse en un fetichismo por la norma, y en últimas evita un debate más fundamental: que leyes son justas y dignas de ser seguidas y cuales leyes no son justas y no son dignas de ser obedecidas.

No necesitamos remontarnos a ejemplos lejanos y trajinados (como el de si es justo obedecer las leyes de un estado totalitario como el Tercer Reich) para ilustrar este punto. Por ejemplo, Mockus parece empeñado en creer que el narcotráfico es un problema de lo que él llama “la cultura de la ilegalidad”, y no lo que realmente es, un problema de salud pública y de libertades civiles violadas por una prohibición absurda. De la misma manera Mockus y muchos de sus partidarios han satanizado esa cultura de la ilegalidad manifiesta en el comercio informal (resultando además en medidas represivas contra este, cuando el profesor fue alcalde de Bogotá). Pero la pregunta es si estos comerciantes tienen realmente alguna obligación con el Estado de llenarle sus cofres con impuestos, lo que les impediría trabajar y ganarse el pan de cada día (en un país donde además existen niveles de desempleo tan enormes).

Dicho esto sobre la forma de la política mockusiana, me queda la cuestión de sus contenidos, al que tan poco cuidado han puesto los medios de comunicación o muchos de sus partidarios. La razón por la que en este punto tampoco podría apoyar a Mockus, se debe a que entre sus propuestas brillan por su ausencia varias propuestas que yo considero fundamentales y en cambio entre lo que propone y defiende hay muchas otras que considero inaceptables.

¿Qué le falta a Mockus por proponer? Por un lado, una reforma agraria. Para este tema, el ex alcalde sólo ofrece pañitos de agua tibia. Un programa para recuperar tierras de los narcotraficantes, como si estos fueran los únicos que hubieran robado o se hubieran beneficiado del robo de tierras. Eso no es suficiente; toca revisar con lupa las compras y apropiaciones de tierras de ganaderos y cultivadores de palma africana y otros latifundistas, que por estar abiertamente aliados con los paramilitares o de forma indirecta se han visto beneficiados aumentando sus predios. Toca obligar a TODOS los culpables del desplazamiento de millones de colombianos a resarcir a sus víctimas, no sólo devolviendo las tierras robadas sino forzarlos a pagar indemnizaciones si se comprueba que participaron de alguna manera en expulsar de la tierra a sus legítimos dueños.

Irónicamente, habría que añadir, una reforma agraria bien hecha podría romper el sistema social de cuasi feudalismo que impera en buena parte de este país, y ayudaría a construir una sociedad realmente más cercana al moderno ideal mockusiano de respeto ciudadanos con respeto por la ley (en vez de vasallos tratando de ascender socialmente, de convertirse ellos en “patrones”).



La otra cosa que brilla por su ausencia es una posición más decidida en contra de la “Guerra contra las drogas”. Respecto a esto Mockus vuelve a proponer, débil y poco concretamente, un cambio en la manera en que se lleva a cabo la lucha contra las drogas ¿Pero cuál es la extensión y el sentido de dicho cambio? Eso no queda claro, como no está claro (desde la perspectiva mockusiana) cual es el verdadero problema con respecto al narcotráfico (que no existe como parte de la “cacareada cultura de la ilegalidad”, sino precisamente por culpa de la ley, en este caso la prohibición).

Pero además, Mockus es un candidato que ha apoyado políticas (incluyendo de la actual administración) que me parecen nefastas. Puedo dar varios ejemplos al respecto: las bases norteamericanas en Colombia, la reforma laboral o el TLC, por mencionar algunas ¿Por qué debería apoyar yo un candidato que sostiene tales posiciones, en las que no sólo no creo, sino pienso que son malas para el país? Puedo preferir a Mockus en un caso de una segunda vuelta sobre un Juan Manuel Santos con los ojos cerrados, por supuesto, pero está muy lejos de ser el candidato que tenga las mejores propuestas para los problemas que tiene el país.

Desde luego, queda el debate de si tanto todas estas posiciones que no tiene Mockus, como aquellas que tiene, son buenas o malas para el país realmente. Mi punto, finalmente, es que como dijo el senador Jorge Robledo en el programa radial Hora 20 hace unas dos semanas, la discusión sobre Mockus sólo se centra en la forma de su política y no en los contenidos de sus propuestas. Creo que es el momento de discutir esto, y no sólo para el caso de Mockus, sino con respecto a todos los demás. En general, creo que hora de que haya un verdadero debate electoral.

Entrada original: Porque no voy a votar por Antanas Mockus (en primera vuelta al menos)