Turismo para siempre

[Columna publicada originalmente en Vanguardia el 17 de abril de 2019]

Dubai, que ha vivido de sus reservas petroleras, hace años decidió apostarle al turismo; sabe que el oro negro no durará eternamente. Sus inversionistas ya no solo son Exxon, Chevron; ahora llegan el Louvre, Lego, Ferrari…

A su escala, Santander tiene que apostarle a sus potenciales en historia, cultura, paisajes y sus gentes como atracciones orgánicas para convertirlos en productos en cadenas de valor.

Alrededor de un ‘triángulo de oro’ constituido por Barichara, San Gil y Socorro, hay que consolidar un eje que permita el desarrollo sostenible de un turismo que cualifique su oferta. No es lo mismo cuando cada municipio ofrece sus propios atractivos porque el turista cree que tiene opciones para máximo un fin de semana, a cuando toda una región se muestra como un abanico de alternativas para que una familia disfrute de 5 a 7 días en cualquier época del año.

Solo desde Socorro, en un radio de 50 kilómetros, hay 18 municipios con atractivos para articularlos en llamativas rutas. ¿Qué tal si esta región logra posicionar un corredor conocido mundialmente, algo así como el ‘Eje Guane’? Las fronteras entre provincias Guanentina y Comunera son invisibles para el turista. Antes que separarnos, debemos integrarnos sin renunciar a las identidades, ser ‘glocales’.

Al viajero internacional le gusta vivir ‘experiencias endémicas’ (que solo puede disfrutar en un lugar) y allí es donde las comunidades locales pueden emprender con innovación social, integrar asociaciones de base campesina, conformar operadores comunitarios que sirvan en toda la cadena a un turismo ecológico y así configurar nuevas fuentes de empleos.

Ese viajero europeo valora tomar bebidas en totuma, oír relatos de tradición oral, recorrer senderos ecológicos, vivir experiencias como participar en un ordeño y bañarse en cristalinas aguas de alguna quebrada.

Lo que si resulta indispensable es garantizar seguridad, agua y vías de acceso, y que la perspectiva de turismo sostenible no se pierda. Es importante aumentar la visita de turistas, pero es preferible renunciar a la tentación del turismo de masas con tal de tener una capacidad de carga que atraiga a un turista cualificado que consume más y valora la oferta diferenciada de los destinos.


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